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martes, 1 de septiembre de 2009

Encarnación

Podría matarte esta noche.
Pero lo dejaré para mañana,
hoy sólo
te haré el amor unas cuantas veces.

Y cuando hayas muerto por mi mano,
(no puede ser de otra forma)
me masturbaré mirando tu cadáver,
y luego lloraré

porque

al nombrarte te di existencia,

porque

al matarte te di conciencia.

2 comentarios:

deprisa dijo...

me recuerda a un libro que leí hace ya muchos años, las oncemil vergas, aunque este era algo mas salvaje y no apto para todos los públicos. Por lo demas, buena eleccion. un saludo

Anónimo dijo...

Curioso título el del libro...jeje. No es un poema que haya elegido, sino que he escrito yo. A no ser que te refieras a buena elección de las palabras o algo así, en cuyo caso, gracias. Pásate siempre que quieras, eres bienvenido. ¡Un saludo!