Te quiero a cada suspiro
por nuestros labios exhalado,
quienes, como hojas de otoño,
tiemblan y vibran y susurran
en un beso constante, telepático.
Como el rayo y el terremoto,
el incendio y el huracán,
entras en mi casa,
la oscuridad y la fiebre,
el abismo y la llama.
Me destruyes y me reconstruyes.
Me deconstruyes.
El arpa rota vuelve a sonar
en tus manos de sirena.
¡Tu cintura huidiza me une al mundo,
espiral de hermosura ignota en la que me pierdo
cada vez más!
¡Destrúyelo todo y te amaré
mientras duren los escombros!
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