"No sé aún cuál es tu limosna, pero la mía es espantosa. Te quedas con los días y las noches, con la cordura, con los hábitos, con el mundo."
jueves, 13 de marzo de 2008
Tedio
Todo me cansa ya. ¿Por qué no soy capaz de detener este patinaje sobre hielo? Duele cada segundo que pasa, pero lo dejo marchar sin apenas mirarlo. Y no es que le cierre los ojos, sino que aparto la mirada. ¿Hacia donde? No veo nada. Existir es sólo caer por un largo agujero, negro e inmenso, sin fondo (aparentemente) y no podemos hacer nada por frenar la caída. Mirar arriba...cada vez las estrellas están más lejos. Mirar abajo...insondable negrura, ansiosa por devorarnos. Mientras vas cayendo, sin parar, pitido en los oídos y escalofríos en la nuca, ves una flor, roja y brillante. Parece no pertenecer a este abismo. Sin embargo...la ves sólo durante una fracción de segundo, al cabo del cual tú (yo) ya estás muy abajo, y ella, con las estrellas.
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