Páginas

viernes, 14 de marzo de 2008

La Muerte risueña

La Muerte me observa risueña

desde el fondo del pergamino en blanco.

¡Qué bello es su rostro, tan deseable su silueta!

Pero como ante una puta exclamo:

¡Demasiado fácil!

Pluma en mano, transfiguro la ventana en espejo,

tejiendo el cristal con mis torturadas rosas.

Con el ánimo encendido,

me jacto de mi ingenio,

he conseguido enterrar a mi destino

bajo telarañas de eternidad.

Todavía estoy riendo

cuando en rigor mortis

se desfigura la mueca triunfal,

las dos máscaras de la Muerte

me observan fijamente,

la una, descarnada y sincera,

la otra, tejida especularmente de infinito.

Ella o yo, ¿quién es el reflejo?

No hay comentarios: