Páginas

jueves, 29 de marzo de 2007

Tú sentada al borde del precipicio

Tú sentada al borde del precipicio.

Yo saltando en el fondo del abismo.

Tú contemplas ensimismada las nubes.

Yo lucho por llamar tu atención.

Me miras con expresión de dolor.

Te contemplo con los ojos

temblando de devoción,

con brillo de amor inocente

en mi mirada de loco enfermo.

Trato de escalar la pared del abismo,

trato de apoyarme en las inseguridades

sobre las que está construido,

pero pierdo pie una y otra vez.

Y tú, distante en la lejanía del cielo,

mirándome desde arriba como las estrellas,

serena y elegante como la luna,

haces como si no supieras de mi desdicha,

haces como si no vieras mis continuas caídas,

finges que no escuchas mis gritos de socorro,

y te niegas a lanzarme una soga, pues

crees que la quiero para ahorcarme.

No, amor mío, la quiero para trepar hacia ti,

para elevarme sobre mis miedos, dudas y ruinas,

condenarlos para siempre al abismo, para pasarme

lo que me quede de vida navegando tus ojos

henchidos de sentido, tus labios, mi única brújula

y nuestras manos entrelazadas, las velas...

...y juntos compondremos de nuevo la canción

que hace tanto tiempo expiró en mi corazón,

en el lugar donde desplumaron al ángel...

No hay comentarios: