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martes, 18 de mayo de 2010

Y si tengo tres lenguas y hablo alto,
mi tan dulce y oscura diosa,
en arpía transmutada, cruel e insidiosa,
no es por desconcertarte ni causar tu espanto:

Con una escupo poesía, ceniza y esbalto,
con la otra soy cortés, tarea tediosa.
Mas contigo, de la verdad deseosa esposa,
siempre estuve de excusas falto.

Con la tercera trato de parar los asaltos
que me cuelas por la garganta - la garra ávida
de corazón - en cuanto despego los labios.

Ahora ignoras mis discursos, impávida,
y crees que siempre te mentí. Tus agravios
siguen dulces, mis razones, inútiles.

Miras en derredor, todo vacío, como un dios
sin creación reniegas de los seres fútiles:
piensas que todo valió nada y que nada tuvo sentido.

1 comentario:

Tardígrado divertido dijo...

¡Qué bien te ha salido! Se ve que le vas cogiendo el truco al soneto. Tiene mucho ritmo, pero me vas a tener que explicar el sentido. Sigue así!