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domingo, 9 de mayo de 2010

Completando

Voy a romper todos los espejos,
muletas de mi autocontemplación,
y voy a acabar con los mandatos de Natura:
Pues

tengo clavada la visión a los ojos,
el sonido a los oídos,
la polución a la nariz
y el sudor en los labios.

Tal crucifixión me impide disfrutar
de tu paisaje sin distorsión,
del mundo sin morales esclavizantes,
de mí mismo sin ideales o moldes o modelos.

Pronto escaparé, la hora está cerca,
la sinestesia tomará el control

y tu risa será del color que siempre debió tener ella y no las rosas,
tu mirar tendrá el tacto de una vibración sonora, de violín o flauta,
tu amor ciego dará forma a mis metapensamientos y verá, por fin, a través de los olores, los siglos, los pensamientos, los relojes, los cafés abarrotados, las voces (impersonales), las gentes (impostadas), que yo no era quienes parecía, sino muchos menos, y por lo tanto, mucho más. Y viceversa.

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