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miércoles, 8 de julio de 2009

El calor y el dulce olor a miel y la sombra y la canela
que recorren la dorada espalda del verano aduerme
todos los sentidos, anestesia y amansa,
el mundo va más lento y todo es más untuoso, oleoso.

Yo estoy frenético. Comprendedme para atraparme mejor.
Roto el cascarón, el contenido sin continente se derrama empapando las caricias.
Pero ahora es todo mejor. La habitación por fin huele a lavanda.
Esto no es bonito. Esto no es bonito. Pero es verdadero. Un mal trato, ¿no?

2 comentarios:

Anónimo nº1 dijo...

Normalmente intento leer al completo los blogs antes de fusilarlos, pero el tuyo sobrepasa los límites del gafapastismo y del pseudointelectualismo forzado. Si lo escribes por aburrimiento, mal, y si lo escribes por hacerte el interesante, peor.

Deprisa dijo...

Hombre bonito es, una fumada también. Ahora lo importante es que tú disfrutes, y eso es lo que importa, y punto.