
Volando, surcando el rojo cielo.
Te miré, me miraste.
Nuestros ojos se encontraron en medio del caos y el aleteo furioso.
Caímos juntos al embarrado
suelo con gran estruendo.
Nos arrancamos las alas,
las despedazamos a mordiscos
de pasión, las engullimos...
te había encontrado, ¿para qué iba a querer volver a volar?
Luego la guarida bajo el suelo. La lujuria y el extásis.
Los hijos. El aburrimiento.
Muerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario