Todos morireremos.
Pero no hoy. No mañana.Aférremonos a esta hipócrita frase mientras arrancamos los días al calendario.
Vivamos embriagados, sin darnos cuenta de que vivimos, de que realmente el
[ Tiempo pasa.
Luego muramos.
Pero no hoy. No mañana.
4 comentarios:
Hola!
Vaya, más claro imposible, es esto un cambio de estilo? lo veo interesante, promete... Es increíble la de formas que tiene el ser humano de evadirse de su Realidad, de su muerte...pero al fin y al cabo, y por más que lo intente, es imposible evadir esa realidad...
P.D. Gracias por tu cálida bienvenida al sur, estoy aprendiendo mucho de la gente de aquí ;)
Si, el ser humano necesita olvidarse a cada momento de que va a morir, apartarlo de su mente, si no no podría pensar con claridad y se volvería loco. Es el nuestro un destino cruel, saber que vamos a morir, pero no cuando. Los animales lo tienen mucho más fácil. Aunque tampoco creo que el cuando nos sirviera de mucho. Y no saber que vamos a morir sólo empeoraría la situación...
Si, la verdad es que es algo contradictorio...como todo o casi todo, supongo. Si no supiéramos que vamos a morir tiraríamos la vida por el retrete...aunque aun así hay muchísima gente que lo hace. Creo que saber que vamos a morir sólo nos "sirve" a unos pocos...y a veces ni por esas...La mayor parte del tiempo no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos:La juventud, la belleza, esas personas que están al lado de uno de forma incondicional...Nos adaptamos a todo demasiado, no nos damos cuenta de que todo puede desaparecer en cualquier momento y no lo aprovechamos lo suficiente. Y después nos lamentamos.
Es curioso, el saber que vamos a morir nos produce un miedo atroz, el miedo atroz nos lleva a buscar algo que nos dé sostén y estabilidad, y esa búsqueda nos lleva a vivir como si fueramos a vivir para siempre, no apreciando lo que tenemos en el momento, acumulando posesiones materiales, dinero (al final igual de inútil y ridículo que billetitos de monopoly) y dejándolo todo pasar, mientras nos esforzamos en edificar grandes cosas que quizás no veremos, o que no lograrán evitar el sinsentido en que se convierte todo bajo la amenaza de la muerte.
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