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miércoles, 28 de marzo de 2007

La Red


Mientras la niebla

de la subconciencia

empaña mi vista,

y mi párpado lucha por

abrazar mi globo ocular,

me pongo a pensar en ti,

en esos momentos en que burlar

a la muerte parecía cosa baladí.

Cuando tu risa se ensortijaba con tu pelo

formando una maraña

de culpable inocencia,

una telaraña de secretos

y maldiciones olvidadas,

una red donde mi voluntad

está atrapada en contra

de tu voluntad,

ni tu mirada de fuego

puede deshacer

el tejido en el que están

imbuidos mis sueños,

nos miramos el uno al otro

con cara de desesperación.

La resignación,

triste consuelo a la soledad,

atado a ti por algo tan ínfimo

como uno de tus cabellos,

hacer como si nada pasara

es ignorar lo que de bello

hay en este espanto que equipara

lo maldito a lo santo,

pero la historia nunca

acabará, atrapados en la

telaraña esperando a que

la tarántula nos devore ya,

que nuestro corazón

deje de contener el aliento

y vuelva a latir como una

máquina fría y sin sentido.

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