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domingo, 9 de mayo de 2010

No quiero escribir poesía moderna, prejuzgando que la poesía tiene edad y por tanto es mortal. Moderno o no sólo deberían ser conceptos temporales, definidos en función de cuantos años separan a un poeta de otro. Nunca formales, la voz poética debería aspirar a ser totalmente pura, libre de contaminaciones circunstanciales. Claro que la pureza total es imposible, en cuanto que nosotros mismos no somos puros. Pero sí deberíamos intentar que nuestra voz poética nos exprese a nosotros, y sólo a nosotros (eso conlleva nuestra experiencia, nadie está aislado del mundo). En eso si que puede ser pura.

viernes, 1 de mayo de 2009

Democracia

En nuestros tiempos se hace una exaltación desmesurada de esa forma de gobierno tan denostada por Platón llamada democracia. Por democracia (demos, pueblo; kratos, poder o gobierno) normalmente se entiende:
" Forma de organización de grupos de personas, cuya característica predominante es que la titularidad del poder reside en la totalidad de sus miembros, haciendo que la toma de decisiones responda a la voluntad colectiva de los miembros del grupo." (de la Wikipedia)

Analicemos primero la parte teórica. ¿Cuáles son las virtudes y defectos de este sistema a primera vista?

Las virtudes son obvias por repetidas, si es todo el pueblo el que decide, será más difícil que se cometerán abusos contra el pueblo por parte de unos pocos poderosos, como ha venido sucediendo durante la mayor parte de la Historia. Asimismo, si es el pueblo el que decide, es de esperar que sus decisiones sean beneficiosas para todo el conjunto de la sociedad, y no sólo para unas mínorias.
Además, la idea de democracia implica otra idea muy importante, la igualdad, que a su vez implica otra igual de importante, la libertad de expresión.
Para que las decisiones sean efectivamente tomadas por todo el pueblo, todos sus miembros tienen que ser iguales ante los demás, es decir, todas las opiniones deben pesar igual, ninguna debe alzarse por encima de las demás con algún apoyo (posición económica, familiar, etc.) que no sea el de la razón. Y esto nos lleva a la libertad de expresión, lo cual es también obvio, o debería serlo, si hay miembros de la sociedad que no pueden expresar sus ideas libremente, no tendremos más que una democracia coja, parcial.

He expuesto la igualdad y la libertad de expresión como consecuencias de la democracia, pero lo cierto es que a la vez y sobre todo son requisitos indispensables para un verdadero gobierno del pueblo.

Sobre los defectos es más díficil hablar en esta era de adoración por la sacrosanta democracia, en cuyo nombre se cometen algunas barbaridades (esto no debiera sorprendernos, incluso con las mejores intenciones y en nombre de las mejores ideas e instituciones se llevan a cabo las mayores crueldades e inmoralidades), pero en realidad tiene muchos. El primero sería una cosa que puede escandalizar a algunos pero que salta a la vista cuando uno se para a contemplar a sus iguales: La mayoría de la gente es estúpida, conformista y con una moralidad infantil, o para decirlo de una forma más sutil y no tan insultante, la inteligencia, el pensamiento crítico y la moralidad consecuente escasean en la humanidad. Asumido esto, se deduce por lógica que las decisiones de la mayoría serán la mayor parte de las veces estúpidas. Aquí hay que aclarar que estoy hablando de una democracia ideal en la que fuera el pueblo el que decidiese, no unos representantes. Y con esto pasamos al segundo defecto de la democracia, su inviabilidad en su definición estricta.

(Continuará)

sábado, 15 de noviembre de 2008

Delirio de madrugada, supongo

Vaya por delante que son las 3:07 de la madrugada y que no me acuesto porque me da miedo darme cuenta de que ha pasado otro día sin que pasara nada, o peor, en el que podría haber pasado todo.

La Poesía es algo curioso, y al mismo tiempo, algo parecido a una déspota divinidad. Mueve nuestros hilos, nos gobierna, nos alimenta, y nos lo quita todo, meros instrumentos en sus manos. Es un intentar acordarse de un sueño, cuanto más intentas agarrarlo, más se pierde en la neblina. Así, ese extraño y desorientado animal llamado poeta se mueve como un ciego en la luz, intentando agarrar vanos fantasmas para no caerse.

Sólo en la oscuridad absoluta el poeta nada a sus anchas, o vuela, depende de la fluidez del medio. Sólo cuando todo esta perdido, hay esperanza para el poeta y la Poesía. Sólo cuando todos gritan, se puede oir a la Poesía. Sólo cuando ella quiere, podemos traerla al mundo. Sin protestas.

Voy a apagar la luz.

Buenas noches a todos.

jueves, 6 de marzo de 2008

Olvido fácil

La gente se olvida con demasiada facilidad de qué es el hombre y qué es la vida.

El hombre es el espejo en el cual el universo se mira a sí mismo.

La vida es lo único que existe, y sólo hay una, sólo una, y después, oscuridad. Sólo oscuridad y silencio.

Si meditamos en esto, nos parecen irrisorias palabras antes tan vitales para nosotros como hipoteca, política, empleo, dinero, responsabilidad, por citar unas cuantas de las ideas y construcciones mentales que nos hemos creado para complicarnos aún más la vida.

El hombre ya tiene bastante con tener que dilucidar cuál es su razón de ser, si la hay, y en tomar las riendas de su propia libertad. Aún más importante, conocerse a sí mismo. Apenas hay tiempo en la vida para hacer esas cosas, y eso si las hacemos rápido. Miles de personas han muerto, mueren, y morirán sin haber ni siquiera comenzado a realizar alguna de estas tareas.

¿Adonde nos lleva todo esto? En contra de lo que la lógica diría, muchos Homo sapiens en un mismo sitio no son más personas, sino menos. Me explico: la sociedad deshumaniza al hombre. ¿No es esto absurdo? Pero sin sociedad no existiría la envidia, que es la causa de todos los crímenes. Sin sociedad no existiría ni el dinero ni la ética (ética, concepto curioso, el agente deshumanizante del hombre crea la “ética” para humanizarlo después de haberlo deshumanizado) ni todas esas cosas que nombré antes.

Pero, y he aquí la gran paradoja, el hombre necesita a la sociedad para vivir. Sin amigos ni amor, el hombre se vuelve loco. Es decir, lo mismo que le quita el sentido a la vida es imprescindible para dárselo.

¿Dónde está la solución a este rompecabezas, de una sola pieza pero a pesar de ello (o a causa de ello) tan complicado? En la individualidad. El hombre se teme a sí mismo, por eso se refugia en las construcciones mentales (y artificiales, por definición) que crea la sociedad para no tener que enfrentarse cara a cara con las cuestiones que le atormentan en la soledad, la enfermedad o en la cercanía de la muerte. En cierto modo, la sociedad nos quita el miedo a lo que más tememos, la muerte y sus preguntas. Pero esa estrategia de avestruz no nos defenderá, ni nos hará felices. Por eso la necesitamos. Pero ya lo dijo Hipócrates: todo es malo en exceso. Y de todas formas, si conducimos por la vida con el piloto automático puesto todo el rato, ¿no nos la estamos perdiendo? Por eso digo que el hombre olvida con demasiada facilidad de qué es la vida. Vida sólo hay una. Desperdiciarla es el único error del que nunca podremos aprender, porque después de cometerlo, estaremos muertos.