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miércoles, 13 de mayo de 2009

Viaje

Al final sólo quedan los besos.
Impacientes, desesperados, finitos.
Todo lo demás se esfuma, se olvida.
Las risas. Los llantos. La mortalidad.

Embárquemonos en un beso, sin prisas,
huyamos del polvo de la ciudad, lejos,
viajemos hacia un verano soleado
e impregnado de raros perfumes.

Y cuando llegue su inevitable conclusión,
el momento tenebroso en el que los labios
se dan descanso y dejan correr el aire
venenoso, la separación inescrutable
y el sonido, las palabras enfermas,
cuando llegue, esperaré, esperaré a que llegue
el próximo beso, y todo lo que ocurra entre esos
dos momentos, todo lo que se disfrace de tiempo,
de sucesos, de significados y de trascendencia
sólo será aire, aire vacío, aire venenoso.

Porque al final sólo quedan los besos.

2 comentarios:

Violeta dijo...

Encantada de volver, y de ver que has vuelto. Próximamente publicaré algo mío, no ajeno...Un beso!

Anónimo dijo...

oh, ya pensaba que habías dejado esto..me alegro mucho de que vuelvas, yo llevo unas semanas publicando más o menos regularmente, a ver si sigo así.