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viernes, 1 de mayo de 2009

Democracia

En nuestros tiempos se hace una exaltación desmesurada de esa forma de gobierno tan denostada por Platón llamada democracia. Por democracia (demos, pueblo; kratos, poder o gobierno) normalmente se entiende:
" Forma de organización de grupos de personas, cuya característica predominante es que la titularidad del poder reside en la totalidad de sus miembros, haciendo que la toma de decisiones responda a la voluntad colectiva de los miembros del grupo." (de la Wikipedia)

Analicemos primero la parte teórica. ¿Cuáles son las virtudes y defectos de este sistema a primera vista?

Las virtudes son obvias por repetidas, si es todo el pueblo el que decide, será más difícil que se cometerán abusos contra el pueblo por parte de unos pocos poderosos, como ha venido sucediendo durante la mayor parte de la Historia. Asimismo, si es el pueblo el que decide, es de esperar que sus decisiones sean beneficiosas para todo el conjunto de la sociedad, y no sólo para unas mínorias.
Además, la idea de democracia implica otra idea muy importante, la igualdad, que a su vez implica otra igual de importante, la libertad de expresión.
Para que las decisiones sean efectivamente tomadas por todo el pueblo, todos sus miembros tienen que ser iguales ante los demás, es decir, todas las opiniones deben pesar igual, ninguna debe alzarse por encima de las demás con algún apoyo (posición económica, familiar, etc.) que no sea el de la razón. Y esto nos lleva a la libertad de expresión, lo cual es también obvio, o debería serlo, si hay miembros de la sociedad que no pueden expresar sus ideas libremente, no tendremos más que una democracia coja, parcial.

He expuesto la igualdad y la libertad de expresión como consecuencias de la democracia, pero lo cierto es que a la vez y sobre todo son requisitos indispensables para un verdadero gobierno del pueblo.

Sobre los defectos es más díficil hablar en esta era de adoración por la sacrosanta democracia, en cuyo nombre se cometen algunas barbaridades (esto no debiera sorprendernos, incluso con las mejores intenciones y en nombre de las mejores ideas e instituciones se llevan a cabo las mayores crueldades e inmoralidades), pero en realidad tiene muchos. El primero sería una cosa que puede escandalizar a algunos pero que salta a la vista cuando uno se para a contemplar a sus iguales: La mayoría de la gente es estúpida, conformista y con una moralidad infantil, o para decirlo de una forma más sutil y no tan insultante, la inteligencia, el pensamiento crítico y la moralidad consecuente escasean en la humanidad. Asumido esto, se deduce por lógica que las decisiones de la mayoría serán la mayor parte de las veces estúpidas. Aquí hay que aclarar que estoy hablando de una democracia ideal en la que fuera el pueblo el que decidiese, no unos representantes. Y con esto pasamos al segundo defecto de la democracia, su inviabilidad en su definición estricta.

(Continuará)

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