El Tiempo pasa y yo me voy quedando cada vez más desnudo.
Otros cada vez más adornados.
El Tiempo nos hace ser más como siempre fuimos.
Los cobardes mueren viejos, pobres, pero gordos.
Los viejos mueren tarde, demasiado tarde,
los jóvenes creen que van a vivir siempre.
El Tiempo nos desnuda hasta que nuestro exterior ofrece la verdad límpida de nuestro ímpio interior, por mucho que en vida nos afanemos en a los demás parecernos.
Luego llega la muerte y a todos nos iguala, altos, bajos, vacíos, llenos de codicia, miedo en los ojos, manos frías, a todos nos iguala con su guadaña afilada antes de mandarnos a la Nada como gotas de agua (¡todas iguales!) que se evaporan en un amanecer sombrío bajo la no mirada del inmisericorde dios.
Todos vivimos.
Unos con más ornamento falso,
otros áridos.
Todos vacíos.
El Tiempo va quitando capas a mi vida como quien pela
una cebolla, desnudando con gesto juguetón
los pálidos intentos (adornos, canciones, ideas,ideales) de mi conciencia y mi
torturada razón
que se resiste a los lentos embistes de la ley.
¡Es la Ley!
¡Lágrimas falsas por la inocencia perdida!
Terminemos cuanto antes. Pela la cebolla, oscuro dios sin rostro.
La virtud pisoteada yace bajo la arena caliente.
Sigue pelando.
Los sueños que hice que me arrebataras muertos muertos muertos.
Sigue pelando.
El amor, ¡esa sirena escandalosa!
Hace tiempo que le corté la lengua,
sigue pelando.
Yo, ellos, ¡esa división tan artificial
que me sostiene en pie no es menos falsa
que
la ensoñación de
estar
vivo!
No sigas pelando, mira:
¡No hay nada!
Al final el Tiempo nos hace ser lo que siempre fuimos.
Las capas falsas le dan volumen
a una entidad que no vive,
se arrastra,
el Tiempo lo va demostrando a cada capa, Ella baja el telón cuando no cabe réplica posible, ¡yo cada vez más desnudo, ellos cada vez más adornados, más desconocidos!
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