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miércoles, 24 de diciembre de 2008

Humo frío

Caminando lentamente, con los árboles deshojados
a mi alrededor, voy fumando fantasmas antiguos
mientras con ojos vidriosos miro a mi alrededor.


Quemándolo todo, veo en el humo la felicidad
desaprovechada desvanecerse en el aire.
Supongo que necesito caminos nuevos,
nuevas metas que produzcan nuevos desengaños.

Al final no quedará nada, sólo cenizas y humo frío
como mano de muerto. Pero no la mía.

Esto no es un poema, es la nota del suicidio que jamás cometeré.

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