
¿Por qué pienso que todo lo que está
a punto de caer por la catarata
será decisivo y trascendente,
cuando después, tras llevárselo
hacia el pasado el río de lo presente,
en mí huella nada deja, o lo banal tan sólo?
Soy como una fuente de piedra,
antigua pero sin memoria,
mellada y hollada pero sin agua propia,
sólo de paso, prestada.
El agua se pierde, se bebe, se enturbia,
mas nadie recordará de dónde nació,
ni la propia fuente olvidada,
que cree que toda el agua
que por ella pasa es la misma.
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