Lentamente, la vida pasa.
La muerte llega rápida.
Los hombres escriben su lápida
pero no hacen el intento
(no se atreven a tal portento)
de renunciar a los relojes vigilantes
y a las margaritas de los amantes
que, como un enamorado, sus pétalos
uno a uno arrancan, malgastándolos.
Así se pasa la vida y los días,
pétalos al suelo como manos frías.
Todos deshojamos la margarita
al tiempo que nuestra pregunta grita:
¿Cuándo llegará? ¿Cuándo llegaré?
2 comentarios:
Me encantan tus poesias. Espero que sigas escribiendo muchas más, porque chico, vales para esto.
Mucha suerte ;)
Oh, muchas gracias, eres muy amable, agrada recibir comentarios...sigue dejando, siempre seran bienvenidos. Un saludo!
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