¡Al fin solo! No se oye más que el rodar de algunos rezagados y desvencijados carruajes. Durante unas horas poseeremos el silencio, ya que no el reposo. ¡Por fin!; ha desaparecido la tiranía del rostro humano y sólo sufriré por mí mismo.
¡Al fin me está, pues, permitido relajarme en un baño de tinieblas! Ante todo, doble vuelta a la cerradura. Pienso que esa vuelta de la llave aumentará mi soledad y hará más fuertes las barricadas que ahora mismo me separan del mundo.
¡Horrible vida! ¡Horrible ciudad! Recapitulemos la jornada: haber visto a varios hombres de letras. uno de los cuales me preguntó si se podía ir a Rusia por tierra (sin duda tomaba Rusia por una isla); haber discutido generosamente con el director de una revista, el cual, a cada objeción, respondía: "Este es el partido de la gente honesta", lo que implica que los demás periódicos están hechos por tunantes; haber saludado a una veintena de personas, quince de las cuales me eran desconocidas; haber estrechado manos en la misma proporción, y ello sin hber tomado la precaución de comprar unos guantes, haber subido, para matar el tiempo, durante un aguacero, a la casa de una mujer casquivana que me rogó le diseñara un vestido de venustez; dar la coba a un director de teatro, el cual, al despedirme, me decía: "Tal vez hiciera mejor en dirigirse a Z...; es el más plúmbeo, el más tonto y el más celebre de todos mis autores; quizás con él pudiera usted llegar a algo. Véale y después nos veremos"; haberme vanagloriado (¿por qué?) de algunas viles acciones que nunca he cometido y haber negado otras fechorías que hice con gusto, delito de fanfarronería, crimen de respeto humano; haber negado a un amigo un fácil servicio y dado una recomendación por escrito a un perfecto sinvergüenza. ¡Uf! ¿Eso es todo?
Descontento de todos y descontento de mí, bien quisiera rescatarme y recobrar algo de orgullo en el silencio y la soledad de la noche. Almas de aquellos a quienes he amado, almas de aquellos a quienes he cantado, reconfortadme, sostenedme, alejad de mí la mentira y los corruptos vapores del mundo. ¡Y Vos, Dios mío, concededme la gracia de hacer algunos versos bellos que me prueben a mí mismo que no soy el último de los hombres, que no soy inferior a los que desprecio!
"No sé aún cuál es tu limosna, pero la mía es espantosa. Te quedas con los días y las noches, con la cordura, con los hábitos, con el mundo."
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lunes, 25 de mayo de 2009
lunes, 9 de febrero de 2009
Baudelaire - L'Ennemi (recitado por él mismo)
Este es un vídeo bastante curioso que encontré hace poco en Youtube, en la página del creador hay muchos más de este estilo. En este mismo blog tenéis este magnífico poema (uno de mis favoritos de Baudelaire) en castellano.
martes, 25 de noviembre de 2008
La Mala Suerte (La Guignon) de Charles Baudelaire

Un poema del Maestro que lleva unas semanas ya revolviéndose en mi cabeza:
Para cargar tan rudo fardo
Sísifo, dame tu coraje.
Bien que animoso yo trabaje,
corto es el Tiempo, el Arte es largo.
Lejos de los sepulcros célebres,
en pos de un cementerio aislado,
mi corazón, tambor velado,
va redoblando marchas fúnebres.
Más de una joya amortajada
duerme en tinieblas y olvidada,
lejos de picos y de sondas.
A su pesar, más de una flor,
cual secreto dulce su olor
exhala en soledades hondas.
(Traducción de Nydia Lamarque)
(Sísifo:Desde los tiempos de Homero, Sísifo (Rey de Corinto) tuvo fama de ser el más astuto de los hombres. Cuando Tánatos fue a buscarle, Sísifo le puso grilletes, por lo que nadie murió hasta que Ares vino, liberó a Tánatos, y puso a Sísifo bajo su custodia.(...)En el infierno Sísifo fue obligado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio. (De la Wikipedia)
lunes, 24 de noviembre de 2008
Algo interesante sobre Baudelaire
Comprometido por su participación en la revolución de 1848, la publicación de Las flores del mal, en 1857, acabó de desatar la violenta polémica gestada en torno a su persona. Los poemas (las flores) fueron considerados «ofensas a la moral pública y las buenas costumbres» y su autor fue procesado. Ante tales acusaciones Baudelaire respondió:
Todos los imbéciles de la burguesía que pronuncian las palabras inmoralidad, moralidad en el arte y demás tonterías me recuerdan a Louise Villedieu, una puta de a cinco francos, que una vez me acompañó al Louvre donde ella nunca había estado y empezó a sonrojarse y a taparse la cara. Tirándome a cada momento de la manga, me preguntaba ante las estatuas y cuadros inmortales cómo podían exhibirse públicamente semejantes indecencias.
jueves, 20 de noviembre de 2008
Dos poemas de Charles Baudelaire
Vuelvo a colgar poemas del gran Maestro, aquel que con sus Flores del Mal tejió un lacerantemente hermoso y embriagador retrato de toda la existencia humana, el gran Baudelaire. Que disfrutéis.
Obsesión
Me aterráis, grandes bosques, como las catedrales;
clamáis como los órganos; nuestros pechos malditos;
salas de eterno luto y estertores mortales,
a vuestros De Profundis responden con sus gritos.
¡Océano, te odio! ¡Tus saltos y tumultos,
los encuentro en mi espíritu! Esa risa sin par
del vencido, repleta de sollozos e insultos,
yo la escucho en la risa enorme de la mar.
¡Cómo me agradarías, Noche, sin tu tejido
de astros, cuya luz habla lenguaje conocido!
¡Pues yo busco el vacío, lo negro, lo desnudo!
Mas las mismas tinieblas son un telón ceñudo,
donde viven, brotando de mi alma por millares,
¡seres desvanecidos, de rostros familiares!
La afición a la nada
Hosco espíritu, otrora de la lucha prendado,
la Esperanza, que ayer aguijaba tu ardor,
¡ya no quiere espolearte! Échate sin pudor,
viejo rocín que en todo escollo has tropezado.
Resígnate, alma mía; duerme un sueño pesado.
¡Para ti ya no cuentan, viejo merodeador,
ni el amor ni el combate, espíritu burlado!
¡Adiós cantos de cobre y pífano hechizado!
¡No tentéis más, placeres, a un alma sin calor!
¡La Primavera dulce ha perdido su olor!
Y el Tiempo me devora segundo a segundo,
como la nieve inmensa a un cuerpo ya sin vida;
contemplo, desde lo alto la redondez del mundo,
¡y ya en él ni una cueva puede darme guarida!
Avalancha, ¿me quieres llevar en tu caída?
(Traducción de Nydia Lamarque)
Obsesión
Me aterráis, grandes bosques, como las catedrales;
clamáis como los órganos; nuestros pechos malditos;
salas de eterno luto y estertores mortales,
a vuestros De Profundis responden con sus gritos.
¡Océano, te odio! ¡Tus saltos y tumultos,
los encuentro en mi espíritu! Esa risa sin par
del vencido, repleta de sollozos e insultos,
yo la escucho en la risa enorme de la mar.
¡Cómo me agradarías, Noche, sin tu tejido
de astros, cuya luz habla lenguaje conocido!
¡Pues yo busco el vacío, lo negro, lo desnudo!
Mas las mismas tinieblas son un telón ceñudo,
donde viven, brotando de mi alma por millares,
¡seres desvanecidos, de rostros familiares!
La afición a la nada
Hosco espíritu, otrora de la lucha prendado,
la Esperanza, que ayer aguijaba tu ardor,
¡ya no quiere espolearte! Échate sin pudor,
viejo rocín que en todo escollo has tropezado.
Resígnate, alma mía; duerme un sueño pesado.
¡Para ti ya no cuentan, viejo merodeador,
ni el amor ni el combate, espíritu burlado!
¡Adiós cantos de cobre y pífano hechizado!
¡No tentéis más, placeres, a un alma sin calor!
¡La Primavera dulce ha perdido su olor!
Y el Tiempo me devora segundo a segundo,
como la nieve inmensa a un cuerpo ya sin vida;
contemplo, desde lo alto la redondez del mundo,
¡y ya en él ni una cueva puede darme guarida!
Avalancha, ¿me quieres llevar en tu caída?
(Traducción de Nydia Lamarque)
martes, 18 de marzo de 2008
El Enemigo
Mi juventud fue sólo tenebrosa tormenta,
de fulgurantes soles cruzada aquí y allá;
fue de rayos y lluvias la obra tan violenta,
que en mi jardín hay pocos frutos bermejos ya.
Y hoy al otoño de las ideas he llegado,
y ahora debo el rastrillo y la pala esgrimir,
para alisar de nuevo el terreno inundado,
donde el agua agujeros como tumbas fue a abrir.
¿Y quién sabe si, a esas flores nuevas que ensaya
mi sueño, da este suelo, yermo como una playa,
el místico alimento que haría su esplendor?
-Come el Tiempo la vida, ¡oh dolor! ¡oh dolor!
¡Y el oscuro Enemigo que el corazón nos roe,
con nuestra propia sangre crece y cobra vigor!
Charles Baudelaire, traducción de Nydia Lamarque
de fulgurantes soles cruzada aquí y allá;
fue de rayos y lluvias la obra tan violenta,
que en mi jardín hay pocos frutos bermejos ya.
Y hoy al otoño de las ideas he llegado,
y ahora debo el rastrillo y la pala esgrimir,
para alisar de nuevo el terreno inundado,
donde el agua agujeros como tumbas fue a abrir.
¿Y quién sabe si, a esas flores nuevas que ensaya
mi sueño, da este suelo, yermo como una playa,
el místico alimento que haría su esplendor?
-Come el Tiempo la vida, ¡oh dolor! ¡oh dolor!
¡Y el oscuro Enemigo que el corazón nos roe,
con nuestra propia sangre crece y cobra vigor!
Charles Baudelaire, traducción de Nydia Lamarque
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